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PRESENTE Y FUTURO DEL MUSEO DE LA ESCRITURA |
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El presente del Museo de la Escritura está limitado por la falta de espacio que no permite exponer más allá del sesenta o setenta por cien de la colección. Y eso gracias a la aglomeración en vitrinas atiborradas de piezas, en detrimento de la adecuada exposición que resaltaría las cualidades de los objetos. Ni siquiera aquellas muchísimas piezas «especiales» que en el mercado del coleccionismo superan el valor de las cien mil pesetas, han podido recibir un tratamiento de realce. Quizá podrían ser expuestas todas las piezas si se prescindiera del espacio polivalente de investigación, charlas, cursillos, exposiciones itinerantes, intercambio entre coleccionistas. Pero no concibo este Museo de la Escritura sin sus actividades paralelas. No cabe duda, pues, de que el futuro del Museo no está en su primera ubicación sino en algún lugar con mil m² o más, más, más, pero... ¿Está su futuro en esta ciudad donde ha nacido?... Posiblemente ¡No!. Cualquier actividad altruista debe ubicarse allá donde es apreciada y, aunque sin ayudas materiales, al menos, no entorpecida y sí favorecida en cuanto sea posible. No dudo de que en un futuro, habrá algún lugar, en este u otro país, donde este museo se sienta feliz, continuamente visitado, y libre de obstáculos. |